Lucifer

Durante el capítulo “In the dark”, Ángel va en busca de Spike tras deshacerse de la gema de amara.
Ángel maldijo entre dientes mientras esquivaba las ratas que poblaban en un número considerable las alcantarillas de Los Ángeles. Su abrigo negro se movía alrededor de su cuerpo dándole un aspecto tétrico y peligroso, mucho más que la gran espada que llevaba firmemente agarrada de su mano. Tenía que encontrar al bastardo de Spike y ajustar cuentas con él.
El muy cínico había tenido la desfachatez de ir a SU ciudad, aterrorizar a SUS amigos, devastar SU casa y secuestrarlo y torturarlo a ÉL. ¡Cuando le pusiera las manos encima, iba a lamentar el día que se le ocurrió la feliz idea de cabrearlo!
Sus informadores le habían asegurado que el rubio vampiro no había dejado todavía la ciudad, así que siguiendo sus instintos, le buscó en las alcantarillas, eran larguísimos kilómetros de túneles que recorrían por debajo la ciudad, y el rastreo era casi imposible. Pero lo encontraría. Podría reconocer su olor entre un millón, y cada vez lo notaba más patente.
Después de destruir la gema de Amara, salió en su busca. Estaba furioso, y no solo por el hecho de haber sido humillado por él, sino por las noticias que le traía de Sunnydale. ¡Maldita sea! ¿Tan pronto le había olvidado Buffy? Creía a Spike cuando le dijo que se había enrollado con otro, era seguramente lo que haría una adolescente despechada, y aunque fuera la cazadora, Buffy seguía siendo eso, una adolescente.
Aparte de las ratas, se había cruzado con algún que otro demonio despistado y con un par de vampiros que fumaban crack, así que se había desahogado con ellos, pero la ira no había bajado de nivel, lo cual era peligroso. En ese estado, Ángelus estaba muy cerca y Ángel no estaba muy seguro de poderse controlar. Aunque con Spike no quería controlarse, iba a lamentar haber nacido, muerto o lo que fuera.
Por fin el olor se hizo más patente. Ángel sonrió de oreja a oreja, lanzando un rugido triunfal cuando vio al vampiro inclinado sobre una mujer bebiendo de ella. La furcia, por como vestía, tenía un gesto de éxtasis en la cara, y el movimiento de las caderas del vampiro fue lo bastante elocuente para que Ángel se diera cuenta que aparte de cenar, Spike se la estaba beneficiando contra la pared.
El otro vampiro debía haberlo notado hacía ya algunos segundos, pero solo cuando su cuerpo se estremeció con lentas sacudidas y se liberó, no giró la cara hacia él. Dejó de sujetar a la chica que se derramó hacia el suelo como una muñeca de trapo.
“¡Ángel! ¡Qué sorpresa! ¿De caza?” preguntó señalando la espada, mientras se limpiaba la sangre de los labios y se abrochaba los vaqueros. Ángel clavó la mirada en esa parte de su cuerpo, sintiendo una punzada de deseo al comprobar lo abultado que estaba. “¿Te gustan las vistas?”
Ángel sacudió la cabeza, tratando de concentrarse en lo que debía: matar de una vez a Spike.
“Has matado a la chica” dijo lo obvio. Spike se encogió de hombros, volviendo a su angelical cara de humano.
“Era una zorra ladrona. Me trajo hasta aquí con intenciones deshonestas, y no me refiero precisamente a lo de follar. Dos tipejos nos estaban esperando entre las sombras, tenían planeado desplumarme y echarme a las ratas… los encontrarás unos metros más allá” dijo señalando a su izquierda “Ya no volverán a asaltar a nadie”
“No tenías por qué matarlos” gruñó el moreno acercándose a él con la espada en la mano. “No somos verdugos”
“Yo sí. Quien intenta joderme es carne de cañón, yo no tengo una jodida alma. Deberías saberlo” Spike sacó un cigarrillo de su duster y lo encendió con deleite “No hay nada mejor que un buen pitillo después de un buen polvo. Aunque no ha sido nada del otro mundo… esas zorras no tienen ni puta idea de cómo satisfacer a un demonio… ¿verdad? Y las cazadoras no son mejores. Buffy, por ejemplo. El cateto ese la dejó tirada como a una mierda tras follársela, no tiene que ser muy buena en la cama. Si la hubieras visto suplicarle a ese jodido idiota… fue patético”
El puñetazo lo hizo retroceder varios pasos. Spike escupió el cigarro junto con sangre, lanzando un rugido triunfal. Había conseguido cabrear de verdad al capullo de Ángel. Se lanzó contra él golpeándolo en el estómago con la rodilla. El moreno se encogió sobre sí mismo, cayendo al suelo cubierto de agua y suciedad, arrastrando con él al otro vampiro. Se intercambiaron golpes con saña, haciéndose sangrar el uno al otro.
“Te voy a arrancar la lengua, Willy. Todo eso que has contado sobre Buffy es mentira. Ella nunca…”
“Te lo juraría sobre la Biblia, si no quemara” Ángel se giró atrapándolo con su cuerpo contra el suelo. El agua los había empapado a ambos, y el olor a cloaca era insoportable “¿Podíamos matarnos en un lugar menos húmedo, membrillo? Tengo reuma”
“Pronto no vas a tener nada. Serás un puñado maloliente de polvo” Ángel sacó una estaca y la levantó sobre su cabeza. Spike sonrió macabramente animándolo a hacerlo. Ángel dudó un segundo. “¿De qué narices te ríes? Vas a morir” gruñó el moreno vampiro entre dientes.
“Puede, pero tú primero. Mira.”
“Eso no cuela, Willy. Está muy visto”
“Lo que tú digas, cabezón”
Ángel sintió el leve movimiento a su espalda y rodó en su cuerpo un segundo antes que la hoja de una espada les atravesara a los dos. Se levantó de un salto encarando a su oponente.
“¿Qué…?” Ángel esquivó el siguiente golpe de milagro. Estaba aturdido, en estado de shock. Había visto cosas raras en su vida, demonios extraños, pero este era de lo más raro. Tenía cuernos y alas negras. Antes que pudiera decir lo que se le venía a la cabeza, oyó la voz del rubio que casi gritaba.
“¿¡¡¡Lucifer!!!!? ¡Venga ya! ¡No puedes ser tan feo de verdad! ¿Es una máscara? ¿Dónde la has comprado, colega? ¿Había alguna con cuernos de colores? ¿Puedo llamarte Lucy?”
El demonio dejó de prestarle atención a Ángel y se volvió hacia él rugiendo con pinta de estar cabreado. Lo estudió de arriba a abajo y después lo agarró del cuello, levantándolo sobre su cabeza sin dejar de observarlo. Spike no se movió. Era lo bastante listo como para saber que si lo hacía, el otro no dudaría en partirlo en dos.
Ángel aprovechó el momento de confusión para acercarse a él por detrás e intentar atravesarlo, pero el frío acero se partió en dos, al tocar su dura piel escamada. El demonio se volvió y con la mano armada lo golpeó en la cabeza, haciendo que el vampiro volara varios metros y se quedara inconsciente.
“Buen golpe, mate. Ni yo lo hubiera hecho mejor” le dijo Spike con sorna, sonriéndole ampliamente. “Ahora ¿por qué no eres un buen… demonio y me sueltas en el suelo? Sé de un antro de primera no muy lejos donde sirven unas cervezas estupendas”
“Hablas demasiado, vampiro” se limitó a decir el demonio, y Spike comprendió que en ese momento estaba pensando qué hacer con él. De pronto el demonio le sonrió y le fue bajando poco a poco, hasta dejarlo en el suelo “¿Cómo de lejos? Tengo que volver en un par de horas” dijo señalando el suelo con un dedo.
“A dos calles. Espera, tengo una tarjeta” Spike se rebuscó entre los bolsillos, y después de tirar al suelo miles de objetos inservibles, ante la desesperación del otro, le entregó la tarjeta y un espray “Eso es para el aliento. No es por ofender, pero el tuyo repele un poco. A las chicas les gusta el sabor a sangre de termita”
El demonio levantó una ceja y se dio la vuelta, alejándose de ellos sin prestarles más atención. Spike suspiró de alivio y cuando estuvo seguro que se había ido fue a ver cómo estaba Ángel.
Le golpeó con el pie en las costillas y oyó un pequeño gemido, seguido de un gruñido. El cabezón seguía en el mundo… aunque no por mucho tiempo.
Spike esperó pacientemente fumándose un cigarrillo hasta que el otro vampiro se levantó, apoyándose contra la sucia pared.
“Buena siesta te has echado, ¿eh viejo? Estamos ya mayores”
“Te voy a romper todos los dientes, Willy” Ángel se lanzó contra el rubio y se lo llevó por delante, cayendo otra vez sobre las pestilentes aguas. Se intercambiaron innumerables golpes, hasta que los dos quedaron agotados en el suelo. Ángel escupió y cerró los ojos “¿Hace una tregua? Mi delicado olfato no aguanta este insoportable hedor”
“Ok. Vamos a mi hotel. El cuchitril donde vives apesta más que esto”
“No es un cuchitril. Es… ¡Es igual! ¡Vamos de una vez!”
Los dos vampiros caminaron por las cloacas hasta la salida más próxima. Se lanzaban miradas asesinas el uno al otro, sopesando si merecería la pena no esperar a llegar al hotel para sacudirse. Ángel abrió los ojos como platos, cuando Spike se detuvo delante del que parecía su hotel.
“¿El Metro Plaza? ¿No podías buscar algo más discreto?”
“Supuse que aquí no me buscaríais. Tus socios son un poco cortos y tú más que ellos, dejándote engañar con lo del callejón. No pensé que caerías en un truco tan burdo, la verdad” Ángel sacudió la cabeza y suspiró. Spike tenía razón. En otras circunstancias nunca hubiera caído en una trampa tan tonta, pero…
“¿Es verdad lo que has dicho sobre Buffy?”
“¿Así que es eso?” Spike chascó la lengua y lo miró con desprecio “Esa cazadora va a acabar contigo, compañero. Eso si antes no acaban con ella, no es ni la sombra de lo que era”
“Pero te dio una paliza y te quitó el anillo, ¿no?” contraatacó Ángel.
“Si. Pero no me empleé a fondo, estuve bailando con ella. Es… Excitante”
“Y ese tío… ¿es su novio?”
“No. Solo se acostaron juntos, por lo que oí y después el cateto le dio la patada a tu cazadora. Es un completo gilipollas”
Ángel asintió con la cabeza. Si, ese tío tenía que ser tan gilipollas como él.
“Entremos por las cocinas, llamaremos menos la atención”
Entraron en el edificio a paso rápido, intentando pasar desapercibidos. Por fin, y tras utilizar las escaleras de emergencia, llegaron a la habitación. Spike comenzó a desnudarse mientras caminaba. Ángel lo imitó con tanta rapidez, que parecía que fuera a volar.
“Yo primero” gruñó Spike metiéndose en la ducha como una flecha. Ángel se encogió de hombros y se metió tras él, estrellándolo contra los azulejos “¡Pedazo de cabrón! ¡Es mi habitación y mi ducha!”
“No puedo esperar. Podemos compartir la ducha. No sería la primera vez” Spike fue a replicar, pero Ángel tenía razón, no era la primera vez que compartían un baño y otras cosas. Abrió el grifo de agua fría y el chorro helado fue a dar directamente a la cara del otro vampiro “Te la estás buscando, William”
“Se perfectamente donde la tengo, Liam” contestó el rubio señalando con la mirada su virilidad “La tuya se ha perdido”
Ángel lo ignoró y buscó el gel. Se ducharía y se iría a casa. Estaba muy cansado, y no tenía ganas de broncas con Spike. Ah, antes lo mataría.
Evitaron mirarse mientras se duchaban, dándose la espalda el uno al otro. Cuando por accidente sus traseros se rozaban, Ángel soltaba una maldición y Spike una sonrisita.
El moreno salió primero de la ducha, como si lo persiguiera el mismo Lucifer, se envolvió en uno de los albornoces de algodón del hotel y fue a servirse una copa. Spike salió un par de minutos después, peinándose el ensortijado pelo con las manos. Ángel estaba mirando con asco la ropa.
“Deberíamos llamar al servicio de habitaciones. En un par de horas podría estar limpia” dijo Spike cogiendo el teléfono y hablando unos segundos. “Ya está. ¿Me sirves otro de esos?”
Ángel le sirvió una copa y se la dio, refunfuñando. Spike la bebió a cortos sorbos y solo cuando la camarera de pisos llegó unos minutos después y se llevó la ropa, habló:
“¿Piensas seguir toda la eternidad así?” le preguntó enarcando una ceja.
“¿Así?”
“Compadeciéndote a ti mismo y castigándote por sobrevivir. ¿Qué pintas aquí, Ángel? Deberías estar con tu chica en Sunnydale. Allí puedes buscar la redención mejor que aquí, y serías feliz”
“La felicidad fue lo que hizo volver a ser Ángelus”
“¡Dios! ¡Otra vez con eso!” Spike volvió a llenar los dos vasos y prosiguió hablando “Lo lograrías si lo intentaras, si de verdad amaras a esa cazadora, pero es más fácil salir huyendo, ¿no? Jugar a ser el héroe que lo sacrifica todo por la redención. Incluso el amor que solo se encuentra una vez en la vida…”
“Cállate Spike” el rubio se encogió de hombros. Al fin y al cabo, ¿Qué demonios le importaba a él lo que hiciera el tarugo de Ángel? “Y es inútil que busques la gema. La he destruido”
“Mejor, aunque fue divertido luchar con la cazadora a plena luz del día”
“Tuviste suerte que no te estacara”
“Bastante, ¿Sabes una cosa? Creo que tiene debilidad por mí. Quizás…”
“¡Ni se te ocurra acercarte a ella!” Ángel estuvo en un segundo a su lado. Lo levantó en vilo y lo aplastó contra la pared con su cuerpo, con los ojos llameando en amarillo. “Buffy es mía. Tú eres mío, no lo olvides…Willy”
“Eso sería antes, ya no” le desafió Spike intentando liberarse de su opresión. Ángel le atrapó las manos sobre la cabeza y presionó su cuerpo contra el suyo tan fuerte que s Spike hubiera necesitado respirar, hubiera estado en problemas. Ángel recorrió con la mirada sus labios y después sucedió. Sus bocas se juntaron de forma brutal, mordiendo, lamiendo, saboreando la sangre que brotaba de los pequeños cortes hechos por los dientes afilados que afloraron junto con la máscara vampírica.
Ángel le soltó las manos, pero para llevarlas al albornoz, abriéndolo de un tirón y después el suyo. Ambos gimieron con desesperación por juntar sus cuerpos desnudos, sus duras virilidades. Fueron a trompicones hasta la cama, sin dejar de besarse, tocarse. Hacía ya demasiado tiempo. La necesidad apremiaba. Uno primero, después el otro, saciándose, llenándose como ellos solos dos sabían. Después la paz, el sosiego…
“Eres mío, Spike. No lo olvides nunca…” susurró en voz baja Ángel unos minutos después. El rubio no dijo nada, solo sonrió con satisfacción. Volvería a Sunnydale. Volvería e iría directamente a por la cazadora.
FIN.